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martes, 6 de mayo de 2008

ADIESTRAMIENTO CANINO


Mi hermano nos ha presentado una actuación con Jaroset. Hay que decir que Yitzak es un showman nato y Jaroset un cachorrito muy listo. Así mi hermano entra en el salón seguido de un garbancito peludo y dice: "Y ahora, para todos Ustedes, en una actuación única e irrepetible, JAROSET, el perro matemático" La primera parte del número es sencilla, Jaroset va a mover su colita a la oden: Jaroset, mueve la cola (Y Jaroset la mueve, siempre que le miras y dices su nombre agita la cola como ya quisieran hacer con las bebidas muchos camareros) "¡Buen perro Jaroset!" Dice mi hermano mientras mi hermana aplaude entusiasmada y Jaroset corre a su lado a lamerla. "Y ahora -Sigue Yitzak con voz misteriosa- presenciarán lo nunca visto. Este pequeño cachorro bien podía llamarse Pitágoras. Yo le plantearé una operación aritmética y él ladrará su resultado de manera que contando sus ladridos podrán saber la solucióm" Todos ponemos caras de escepticismo. Yitzak enseña a Jaroset una pequeña salchicha y yo me pregunto dónde estará el truco. "Bien, Jaroset, calcula mentalmente antes de contestar, ladra al público el resultado de 3589 x 0" Y Jaroset, callado, sigue moviendo el rabito mientras Yitzak grita entusiasmado ¡Muy bien, Jaroset, buen perro!!

martes, 22 de abril de 2008

JAROSET




Normalmente mi jornada empieza a las 7 de la mañana, porque a las 8 entro en clase. Pero hoy ha empezado a las 6:30 por culpa de Jaroset. Nunca había salido solo a la calle tan temprano. Hace aun frío y es medio de noche medio de día.
Jaroset se niega a bajar solo las escaleras, seguramente le dan miedo, asi que le he llevado en brazos hasta la calle.
Mi madre me dio una bolsa con trocitos de salchicha para que le de un premio Jaroset cada vez que hace algo bien: caminar al lado, atreverse a bajar un escalón, hacer un pis o una caca. Ahora todos tenemos que ser un poco maestros.
Cuando volvíamos a casa el cielo estaba precioso, anaranjado... Me hacía feliz pasear con mi amigo y saber que en cuanto llegara a casa me esperaba el desayuno. Le he hecho sentar (todavía no hace caso de la orden, es muy pronto) y le he dicho:
"Gracias, mala bestia, que si no fuera por tí no habría visto el amanecer"